Han Kang conmueve Aviñón con una escena en coreano

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Han Kang conmueve Aviñón con una escena en coreano

Las palabras de Han Kang salieron esta semana de la página para llegar a uno de los escenarios más simbólicos de Europa. El Festival de Aviñón colocó el idioma coreano y la memoria en el centro de su 80.ª edición. Una lectura escénica basada en la novela de Han, No nos separamos, reunió ante un público lleno a la actriz francesa Isabelle Huppert, a la actriz coreana Lee Hye-young y a la propia autora ganadora del Nobel, convirtiendo una adaptación literaria en un momento clave de la K-cultura global.

La función, titulada The Bird, se estrenó el 15 de julio, hora local, en el Patio de Honor del Palacio de los Papas, un espacio asociado al prestigio y la escala del Festival de Aviñón. Medios coreanos presentes en el lugar informaron que las 1,900 localidades estaban ocupadas antes de que comenzara la lectura nocturna, con los muros del palacio como telón de fondo para una historia atravesada por el duelo personal, la violencia histórica y las secuelas de la tragedia del 3 de abril en Jeju.

El acto tuvo además un peso cultural más amplio porque este año el festival eligió por primera vez el coreano como idioma invitado oficial. La decisión, tomada en un año que marca 140 años de relaciones diplomáticas entre Corea y Francia, dio una visibilidad poco común a la literatura, el teatro y la performance coreanos frente al público europeo.

Una novela coreana encuentra una nueva voz en Aviñón

The Bird adapta la primera parte de No nos separamos, la novela de Han Kang sobre Kyungha, una escritora que viaja a Jeju en medio de una tormenta de nieve por pedido de su amiga herida, Inseon. El viaje empieza con una misión concreta: salvar a un pájaro que quedó solo en la casa de Inseon. Pero poco a poco abre el dolor enterrado de su familia y las muertes civiles masivas vinculadas al 3 de abril de Jeju.

En lugar de convertir la novela en una obra convencional, la directora francesa Julie Deliquet la planteó como una lectura performática. Esa decisión dejó el lenguaje en el centro. Huppert y Lee aparecieron vestidas de blanco y alternaron entre francés y coreano, mientras el público seguía sobretítulos en francés e inglés proyectados sobre el muro de piedra y escuchaba las distintas texturas de ambos idiomas.

Las crónicas desde el recinto destacaron la sobriedad de la puesta en escena. Las actrices no se apoyaron en escenografías elaboradas ni en grandes efectos teatrales. Usaron la voz, el ritmo y gestos mínimos para llevar al público de una habitación de hospital a una Jeju cubierta de nieve, y luego a la memoria histórica que la novela se niega a abandonar.

Han apareció cerca del final de la función, de unos 90 minutos, y leyó ella misma un pasaje. Su presencia transformó la noche: ya no era solo una adaptación, sino un encuentro directo entre autora, actrices y espectadores. La función terminó cerca de la medianoche, y los aplausos se prolongaron lo suficiente para que Han, Lee y Huppert volvieran al frente del escenario durante varios minutos de saludos.

Por qué importaban Lee Hye-young e Isabelle Huppert

El reparto le dio a la función una fuerza intercultural. Lee Hye-young, una de las actrices más respetadas de Corea, sostuvo el lado coreano del texto, mientras Isabelle Huppert, figura francesa reconocida internacionalmente en cine y teatro, aportó una voz familiar para muchos espectadores europeos. Juntas hicieron que la obra fuera menos un ejercicio de traducción que un diálogo entre tradiciones escénicas.

Para lectores hispanohablantes que quizá conocen a Han Kang sobre todo por el Nobel y sus novelas traducidas, esta aparición en Aviñón muestra con qué rapidez su obra está pasando a otros formatos. No nos separamos no se presenta simplemente en el extranjero como un título literario coreano. Se escenifica, se escucha y se interpreta dentro de una programación de gran festival, lo que le da una nueva vida pública más allá de las librerías y los premios.

El festival también presenta otra adaptación de la misma novela. La artista teatral italiana Daria Deflorian lleva una obra separada basada en No nos separamos al Claustro de los Carmelitas hasta el 18 de julio. Deflorian, quien ya había adaptado textos de Han para la escena, dijo que después de visitar Jeju y el Parque de la Paz del 3 de Abril, el paisaje de la isla cambió la forma en que la novela la alcanzó en una segunda lectura.

Esa programación paralela importa porque muestra que Aviñón no trata la novela de Han como un único evento de prestigio, sino como una obra capaz de sostener múltiples enfoques teatrales. Una producción pone en primer plano el sonido del texto mediante una lectura bilingüe. La otra convierte toda la novela en una adaptación escénica más amplia. Juntas sitúan la literatura coreana como material activo para el teatro global, no como un objeto distante de admiración.

El mensaje de Han Kang después del foco del Nobel

La presencia de Han en Aviñón también llamó la atención porque llegó después de un período de relativa calma tras su Premio Nobel de Literatura de 2024. En un encuentro con reporteros coreanos en el festival, dijo que la atención posterior al premio había sido pesada, pero que el paso del tiempo la volvió más ligera mientras el mundo literario avanzaba hacia nuevos ciclos y nuevos laureados.

Sus comentarios no giraron en torno a la celebridad. Habló del lenguaje, del odio y de la responsabilidad de reconocer las heridas sociales antes de que queden sepultadas por la siguiente polémica. Al abordar el aumento del odio en Corea y en el mundo, lo describió como un problema serio del que la sociedad debe aprender a apartarse. También sugirió que la esperanza empieza cuando las personas aceptan que el odio no es normal, sino algo que debe nombrarse como problema.

Han vinculó esa preocupación con el reciente debate en Corea sobre estudiantes acusados de burlarse del Levantamiento Democrático del 18 de Mayo durante un partido de béisbol. No se presentó como alguien con una respuesta simple. Según medios coreanos, su punto fue que los hechos impactantes no deben desaparecer bajo el impacto siguiente. Deben convertirse en momentos para que docentes, generaciones mayores y la sociedad en general pregunten qué falló y qué todavía puede repararse.

Ese tema encaja de manera natural con No nos separamos. La novela pregunta cómo se vive con una violencia que otros preferirían olvidar. En Aviñón, la misma pregunta llegó a un espacio público donde muchos espectadores quizá no conocían en detalle el 3 de abril de Jeju ni la historia moderna de Corea, pero aun así podían seguir el movimiento emocional del duelo, la memoria y el cuidado.

Un momento de la ola coreana más allá del pop

Durante años, la ola coreana global se ha explicado sobre todo a través del K-pop, los dramas, el cine y los éxitos en streaming. El foco del Festival de Aviñón en el idioma coreano apunta a una imagen más amplia. La cultura coreana ya no viaja solo por comunidades de fans y plataformas de entretenimiento. También se mueve por la traducción literaria, los festivales de teatro, las conversaciones públicas sobre la historia y las colaboraciones entre grandes artistas internacionales.

Eso no vuelve la historia menos accesible. El gancho emocional es claro: una novela coreana sobre la memoria y la pérdida fue escuchada en coreano y francés por un público completo en uno de los espacios escénicos con más historia de Europa. La importancia mayor está en que la obra no tuvo que aplanarse para el consumo global. Conservó su idioma coreano, su escenario en Jeju y su peso histórico, y aun así alcanzó a espectadores ajenos a ese contexto.

La reacción del público sugiere que la función logró ese desafío. Un asistente francés citado por la cobertura coreana dijo que escuchar coreano a través de una novela fue una experiencia inusual y que, incluso sin un conocimiento profundo de la historia coreana, se transmitían la tristeza y el duelo. Esa respuesta resume por qué la aparición en Aviñón importa: la función no borró la especificidad cultural, sino que ofreció al público una vía para entrar en ella.

Después de Aviñón, se espera que The Bird llegue al público coreano en el Festival de Artes Escénicas de Seúl en octubre. Para entonces, la producción volverá a Corea con una nueva capa de significado: una obra en coreano que viajó a Francia, encontró a 1,900 espectadores europeos bajo el cielo nocturno abierto y regresó como prueba de que la literatura de Han Kang se está convirtiendo en un lenguaje escénico compartido.

El momento no trata solo de una autora famosa, un festival o una noche de aplausos. Trata de cómo las historias coreanas de dolor, supervivencia y memoria están siendo llevadas por intérpretes a través de los idiomas. En Aviñón, las frases de Han Kang hicieron lo que la literatura puede hacer cuando es más fuerte: pidieron a extraños que escucharan con atención y, durante un rato, ellos lo hicieron.

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Park Chulwon
Park Chulwon

Entertainment Journalist · KEnterHub

Entertainment journalist focused on Korean music, film, and the global K-Wave. Reports on industry trends, celebrity profiles, and the intersection of Korean pop culture and international audiences.

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