Park Chan-wook, Colony y Hope: el Cannes más poderoso del cine coreano
Park Chan-wook preside el jurado mientras Colony de Yeon Sang-ho y Hope de Na Hong-jin llevan toda la gama del cine coreano al 79º Festival.

El cine coreano no llegó a Cannes en 2026. Llegó hace tiempo, gradualmente: con el premio al Mejor Director de Im Kwon-taek en 2002, con el prestigio crítico silencioso pero sostenido de Hong Sang-soo, y con la década de acumulación que hizo que la Palma de Oro de Bong Joon-ho en 2019 pareciera, en retrospectiva, inevitable. Lo que representa 2026 es algo distinto: el año en que el cine coreano dejó de llegar y empezó a presidir. Park Chan-wook —director de Oldboy, La doncella y Decision to Leave— ha sido nombrado el primer presidente surcoreano del jurado del Festival de Cannes, al frente de su 79ª edición. Al mismo tiempo, dos producciones coreanas integran la selección oficial: Hope de Na Hong-jin, en competición, y Colony de Yeon Sang-ho, en la prestigiosa sección Midnight Screenings. Esta configuración es inédita.
El peso histórico de la presidencia de Park Chan-wook
La importancia del nombramiento de Park Chan-wook no puede medirse solo en términos de récords, aunque los récords son reales. Ningún director surcoreano había presidido el jurado en los 79 años de historia del festival. El presidente del jurado lidera las deliberaciones, emite votos y firma todos los premios principales, incluida la Palma de Oro. Es el puesto más influyente que un cineasta puede ocupar en el festival más importante del mundo. Y el hecho de que un director coreano lo ocupe en el año en que dos películas coreanas compiten no pasa desapercibido en la industria.
La relación de Park con Cannes es larga. Su película de 2022 Decision to Leave le valió el premio al Mejor Director, sumándose a una carrera construida sobre la precisión psicológica y la subversión genérica que ha encontrado reconocimiento constante en los festivales europeos. Su nombramiento formaliza algo que la industria llevaba años percibiendo: el cine coreano ya no es una categoría en Cannes; es un par de la tradición del cine de arte europeo que el festival fue fundado para defender.
El nombramiento también tiene peso práctico. Park, como presidente, no puede votar sobre las películas coreanas para evitar conflictos de interés. Pero su presencia moldea la conversación y el ambiente de la sala de maneras que trascienden los votos individuales.
Colony y la evolución del cine de género coreano
Colony de Yeon Sang-ho es su cuarta invitación a Cannes en 15 años, una consistencia que pocos directores de cualquier país pueden reclamar. Su debut, la animación The King of Pigs (2011), se proyectó en la Quincena de Directores. Train to Busan (2016) se estrenó en Midnight Screenings y se convirtió en una de las películas de género coreanas definitorias de la década, con 11.5 millones de espectadores en Corea. Peninsula (2020) regresó a Midnight Screenings en condiciones alteradas por la pandemia. Colony completa ahora un cuarto capítulo con un elenco que apunta más a un evento de estudio que a una película de arte.
El fichaje de Jun Ji-hyun por sí solo merece atención. Lleva 11 años sin aparecer en las pantallas, desde el thriller Assassination de 2015, que atrajo 12.7 millones de espectadores en Corea. Su regreso en una película de género de Yeon Sang-ho, distribuida por Showbox con premiere mundial en Cannes, no es un retorno discreto. La película también cuenta con Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook, Shin Hyun-been, Kim Shin-rok y Go Soo.
La trama gira en torno a una conferencia de biotecnología que estalla cuando un virus desconocido muta rápidamente y arrasa el edificio, obligando a las autoridades a establecer una cuarentena. Los infectados, según las primeras descripciones, empiezan a evolucionar de formas que sugieren no solo contaminación sino especiación. El horror se vuelve ontológico.
Na Hong-jin en competición: lo que significan dos películas coreanas
La presencia de Hope de Na Hong-jin en la sección oficial de competición es una declaración de otro tipo. Su filmografía —The Chaser (2008), The Yellow Sea (2010), The Wailing (2016)— está construida sobre una reputación de violencia, terror y maestría genérica que Cannes ha admirado durante mucho tiempo. Una selección en competición es el respaldo más sólido del festival.
Tener dos producciones coreanas en la selección oficial de Cannes en el mismo año no es sin precedentes, pero sí es poco habitual. Que ambas lleguen con un director coreano presidiendo el jurado es genuinamente nuevo. Crea una configuración que el cine coreano no había ocupado antes en el festival más visto del mundo.
Lo que 2026 significa para la próxima década
El arco desde la Palma de Oro de Bong Joon-ho en 2019 hasta la presidencia del jurado de Park Chan-wook en 2026 abarca siete años. En ese período, el cine coreano pasó de ser el tema de una conversación global a ser uno de sus arquitectos. La pregunta ya no es si las películas coreanas pueden ganar en Cannes —Parásitos lo respondió—. La pregunta ahora es si los cineastas coreanos darán forma a cómo Cannes piensa sobre el cine en general.
Park Chan-wook sentado en la silla del jurado es una respuesta. El estreno nacional de Colony el 21 de mayo dará a los espectadores coreanos su propio momento de este ajuste de cuentas histórico. El regreso de Jun Ji-hyun, la evolución de Yeon Sang-ho, un elenco construido para la escala —todo llega con el peso de Cannes ya detrás.
¿Qué te parece este artículo?
저작권자 © KEnterHub 무단전재 및 재배포, AI학습 및 활용 금지

Entertainment Journalist · KEnterHub
Entertainment journalist focused on Korean music, film, and the global K-Wave. Reports on industry trends, celebrity profiles, and the intersection of Korean pop culture and international audiences.
Comentarios
Inicia sesión para comentar